lunes, 5 de noviembre de 2012

Juana Castro: "Hay que dejarse influir"

       

      Mediante la descripción de hasta seis escenarios distintos, la premiada poetisa Juana Castro, natural de Villanueva de Córdoba, inauguró el taller de autor del pasado miércoles 31 de octubre. En ellos, y con ciertos matices autobibliográficos, la escritora retrataba las vivencias de una joven aficionada a la lectura, rodeada por el ambiente tradicional de un cortijo andaluz, que en un acto de rebeldía y consciente de la universalidad del sentimiento que le impulsa, (movimiento que más tarde descubrirá como feminismo), decide abandonar su hogar, dejando atrás marido e hijo.

    La charla, redirigida por su colega argentina Noni Benegas, se mantuvo fiel a dos ideas base que configuran la esencia de su poesía, siendo éstas la lucha por la igualdad de género y por la superación de los momentos dolorosos de su vida, experiencias que la autora compartió con el público. 
Entre su bibliografía destacó obras como Narcisia, de cuya lectura se extrae la imagen de una figura divina con nombre de mujer. Los cuerpos oscuros, compuesto por poemas dedicados a la memoria de sus padres o Arte de cetrería, cuyo poemario establece un vínculo entre dicha práctica y la idea del amor.

     La ponencia se cerró con una ronda de dudas entre las que surgió una realmente interesante: "¿comparte todo lo que escribe? Su respuesta, tan rotunda como rápida devolvía una negativa que incitaba a la reflexión. ¿No es la escritura un medio de evasión y desahogo? Quizá lo sea pero, por alguna extraña razón, muchos y otros tantos sentimos pavor ante la idea de desnudar nuestra mente sin censuras ni filtros ante un mundo tan fiero. Este atrevimiento parece ser el secreto de su éxito, pues éste no se limita al reconocimiento público. A mi entender, la misma culminación de una obra marca su triunfo si en su redacción y, como puntualiza Juana, encontramos la libertad de verter nuestras preocupaciones y alegrías. 

    La carga emocional de sus composiciones, y en particular de su libro Del dolor y las alas, resulta demoledoramente sincera, nacida de la agonía de quien convive con la ausencia de un ser querido y que, de forma asombrosa, consigue abrirse paso entre el dolor para recobrar fuerzas. Me sorprendió la temática de sus versos, construidos armoniosamente en los que se intuía perfeccionismo y musicalidad y que, según confesó, se sirven de la recreación de imágenes fugaces repletas de colores y texturas que atrapan al lector desde el primer verso. Por último, querría destacar la naturalidad con la que recitó cada uno de los poemas, en los que se sumergió para transmitirnos el sentido de sus palabras. 




De La Captura Nocturna De Halcones Por Deslumbramiento de Juana Castro


La muerte es una alondra descubierta en la noche.
Ahora sé que, transida, con su brazo fervoroso de arándanos me acecha.
De mi alcoba, tan lejos maduraba,tan secreta y tan dulce,
 certera de mi olvido,que sólo tras el mar, en otra orilla,
su manto desplegaba de ternura. Fue preciso el camino.
Andar por otras tierras, absorber otra luz, otra lengua, 
sigilosa y terrible su huella por las piedras.
Con mis ojos la he visto.
Estuvimos tan cerca, que el fulgor de su música,
 como nieve bajaba, ciega al mar, por mi cuerpo.
Fue un instante de amor. 
Sólo el tacto luminoso y atroz de la distancia.
Mas vivo, desde entonces,de velada, viviendo por morir.
Por bajar, o ascender, y en el infierno de su efímera mano, 
venturosa, sucumbir finalmente de hermosura o maldad.