lunes, 29 de octubre de 2012

Marta Leonor González


                                    "Nadie aprende en cabeza ajena"




       El pasado 24 de octubre, la asignatura Escritura Creativa recibió en su primer taller de autor a la poeta y periodista Marta Leonor González, natural de Boaco (Nicaragua). La versatilidad de su recorrido laboral abarca las profesiones de editora, narradora y fundadora de diversas agrupaciones literarias, además de un marcado interés por la actividad política. La conferencia se inició con una breve exposición de la influencia que han ejercido los conflictos bélicos sobre la población Nicaragüense y, en consecuencia, sobre su poesía, que conserva de su historia la preocupación y el miedo vivido durante la dictadura de los Somoza y la posterior revolución popular allí acontecida. La autora nos desvela las claves de una escritura de calidad, destacando la necesidad de observar nuestro alrededor, apreciando la belleza de las pequeñas cosas y plasmando con originalidad mediante palabras, las sensaciones que nos producen los estímulos que recibimos diariamente. Todo ello complementado con el hábito de la lectura e incluso la redacción de pequeños diarios personales.

   En la poesía, puntualiza, "encuentra la libertad de expresión de la que carecen otros géneros", permitiéndole trabajar con numerosas realidades, escapando de la autocensura que imponen categorías como las crónicas periodísticas. Este es, según la ponente, el motivo por el cual redirige su carrera hacia la lírica a partir del año 1998, en el que publica su primera colección de poemas, bajo el título Huérfana Embravecida.

    Resulta admirable la fascinación que despiertan los autores que, como Marta Leonor, presentan esa dualidad artística que los sitúa en una posición aventajada entre la cordura y la locura del creador, pero aún sorprende más el hecho de sentirse animado por un artista consagrado a "volverse un poco loco".

     Fue su discurso una invitación a la reflexión, durante el cual la pasión por la poesía ondeaba en el aula, haciendo sonar más contundentes las cuestiones que se planteaba Pablo Neruda en su Libro de las preguntas, descubriéndonos a muchos la magia de jugar con las palabras.
La clase tomó un cáliz surrealista -en el mejor sentido de la palabra- muy inspirador, cuando, con la intención de iniciarnos en la tarea de liberar nuestras mentes, fuimos invitados a levantarnos para abrazarnos entre nosotros.

    De su paso por mi pequeño universo “escritural” me quedo con la fuerza de su atrayente personalidad, con una ilusión renovada por descubrir nuevas voces y con el consejo que a modo de moraleja se escondía en todas y cada una de sus frases: el secreto para contar algo es haber vivido/sufrido/disfrutado de muchas y muy distintas experiencias. Así como me llevo, devuelvo también mi gratitud y la promesa de una nueva lectora.


Con rostro de hoja, piedra y luz
Publicado en "La casa de fuego" 2008.

Al fin de la tarde
la mujer vuelve a la noche
su piel negra es blanquecina
respira algas.
En su mano las flores,
el anillo de zafiro reluce entre escarabajos

Una banda de hormigas secretas
susurran a su oido
-la espera de los ausentes-
arpillan botones
estrellas, 
llevan hilos de su vestido rosa,
-secretos en el sarcófago-

Nos dejaste
albahaca
pan
y ceniza
las hierbas que adornarán tu cabeza.

De aquellos lugares vos conocés el canto
donde grillos enmudecidos
húmedas paras rozan tus labios
como besándote
beso de mi mejilla
atrapado en dolor
dejado fugaz en la tarde.

Araña el suelo
-pálida muerte te espera-
en mi casa un altar de conchas y caracoles
una llama arde en tu nombre.

Desata tiernamente tu pelo
y ondea esa bandera que siempre soñaste
en Managua el cielo es rojo
y se tiñe de negro el lago
los dos colores que preferiste
para tu casa
y grita otra vez
!Puta vida¡