"Nadie aprende en cabeza ajena"
El pasado 24 de octubre, la asignatura
Escritura Creativa recibió en su primer taller de autor a la poeta y periodista
Marta Leonor González, natural de Boaco (Nicaragua). La versatilidad de su
recorrido laboral abarca las profesiones de editora, narradora y fundadora de
diversas agrupaciones literarias, además de un marcado interés por la actividad
política. La conferencia se inició con una breve exposición de la influencia que
han ejercido los conflictos bélicos sobre la población Nicaragüense y, en
consecuencia, sobre su poesía, que conserva de su historia la preocupación y el
miedo vivido durante la dictadura de los Somoza y la posterior revolución popular
allí acontecida. La autora nos desvela las claves de una escritura de calidad, destacando
la necesidad de observar nuestro alrededor, apreciando la belleza de las pequeñas
cosas y plasmando con originalidad mediante palabras, las sensaciones que nos producen
los estímulos que recibimos diariamente. Todo ello complementado con el hábito de
la lectura e incluso la redacción de pequeños diarios personales.
En la poesía, puntualiza, "encuentra la
libertad de expresión de la que carecen otros géneros", permitiéndole
trabajar con numerosas realidades, escapando de la autocensura que imponen categorías
como las crónicas periodísticas. Este es, según la ponente, el motivo por el cual
redirige su carrera hacia la lírica a partir del año 1998, en el que publica su
primera colección de poemas, bajo el título Huérfana
Embravecida.
Resulta admirable la fascinación que despiertan
los autores que, como Marta Leonor, presentan esa dualidad artística que los sitúa
en una posición aventajada entre la cordura y la locura del creador, pero aún sorprende
más el hecho de sentirse animado por un artista consagrado a "volverse un poco
loco".
Fue su discurso una invitación a la reflexión,
durante el cual la pasión por la poesía ondeaba en el aula, haciendo sonar más contundentes
las cuestiones que se planteaba Pablo Neruda en su Libro de las preguntas, descubriéndonos a muchos la magia de jugar con
las palabras.
La clase tomó un cáliz surrealista -en el mejor
sentido de la palabra- muy inspirador, cuando, con la intención de iniciarnos en
la tarea de liberar nuestras mentes, fuimos invitados a levantarnos para abrazarnos
entre nosotros.
De su paso por mi pequeño universo “escritural”
me quedo con la fuerza de su atrayente personalidad, con una ilusión renovada por
descubrir nuevas voces y con el consejo que a modo de moraleja se escondía en todas
y cada una de sus frases: el secreto para contar algo es haber vivido/sufrido/disfrutado
de muchas y muy distintas experiencias. Así como me llevo, devuelvo también mi gratitud
y la promesa de una nueva lectora.
Con rostro de hoja, piedra y luz
Publicado en "La casa de fuego" 2008.
Al fin de la tarde
la mujer vuelve a la noche
su piel negra es blanquecina
respira algas.
En su mano las flores,
el anillo de zafiro reluce entre escarabajos
Una banda de hormigas secretas
susurran a su oido
-la espera de los ausentes-
arpillan botones
estrellas,
llevan hilos de su vestido rosa,
-secretos en el sarcófago-
Nos dejaste
albahaca
pan
y ceniza
las hierbas que adornarán tu cabeza.
De aquellos lugares vos conocés el canto
donde grillos enmudecidos
húmedas paras rozan tus labios
como besándote
beso de mi mejilla
atrapado en dolor
dejado fugaz en la tarde.
Araña el suelo
-pálida muerte te espera-
en mi casa un altar de conchas y caracoles
una llama arde en tu nombre.
Desata tiernamente tu pelo
y ondea esa bandera que siempre soñaste
en Managua el cielo es rojo
y se tiñe de negro el lago
los dos colores que preferiste
para tu casa
y grita otra vez
!Puta vida¡
